Con la nueva ley vigente, el sector financiero en Chile cuenta con el apoyo de la tecnología para mejorar su oferta de productos y la experiencia del usuario. Por Marcelo Fondacaro, COO de Veritran

Recientemente fue promulgada la nueva Ley de Potabilidad Financiera en Chile, una normativa que permite a los usuarios cambiarse de institución financiera en busca de recibir mejores productos y servicios.

Mucho se ha mencionado sobre los beneficios para los clientes, desde facilitar el refinanciamiento de todo tipo de créditos, disminuir el costo y número de trámites asociados a este para personas naturales y empresas, o mejorar el acceso a los servicios financieros con mejores condiciones. Pero ¿qué hay de los bancos?

En este escenario coyuntural, una institución financiera puede encontrar oportunidades antes que dificultades. La tecnología, sin dudas, será un aliado, pues permitirá sacar máximo provecho a la información en pro de mejorar, pero ya no el producto, sino la experiencia del usuario con el fin de lograr su fidelidad.

Tecnología como catalizador

Por ende, para lograr un mejor aprovechamiento de las actuales condiciones legales, la clave está en crear alianzas estratégicas con empresas fintech y big tech, en un espacio de colaboración para desarrollar nuevos modelos de negocios, productos y servicios basados en la centralidad de los clientes y logrados a través del procesamiento de su información.

Así como el Open Banking ha venido generando grandes disrupciones en el sector financiero tradicional y tecnológico en Brasil, la Portabilidad Financiera en Chile tendrá un camino similar. Veremos de cerca cómo algunos bancos serán capaces de cambiar o transformar su modelo de negocio de la mano de la innovación.

Los bancos seguirán manejando los productos financieros, pero la experiencia diferenciadora será provista, en mayor parte, por empresas tecnológicas capaces de generar soluciones digitales eficientes, en menor tiempo y enfocadas en el usuario, para así cumplir con las nuevas expectativas que demanda el público.

En este contexto, la conexión con empresas de tecnología especializada se ejecuta vía APIs (interfaces de programación de aplicaciones). Las APIs son herramientas para desarrollar softwares y aplicaciones que ayuden a las instituciones financieras a intercambiar datos con otros bancos, fintechs, desarrolladores o terceros.

Su uso en la industria financiera está asociado a la transferencia de información, ampliando a la vez la variedad de productos y servicios que una entidad puede ofrecer de forma diferenciada al consumidor.

Los ‘API bancos’ -como se les llama a las instituciones que han adoptado esta tecnología-, tienen la capacidad de recopilar datos de los clientes para proporcionar mejores servicios.

Es así como, con el uso de APIs y tecnologías innovadoras, como plataformas de desarrollo low-code y sistemas para analizar big data, se podrán desarrollar productos personalizados y ya no masivos. Es la oportunidad de conocer a los usuarios, siempre que estén dispuestos a compartir su información con la entidad financiera.

Portabilidad Financiera, un paso previo a la Banca Abierta

La Portabilidad Financiera se puede considerar como un paso previo a la Banca Abierta, algo que ya está en camino en Chile. Y, al igual que como para el Open Banking, el desafío de esta regulación es la convergencia de las herramientas tecnológicas, a fin de entregar nuevos productos de consumo o préstamos para cierto nicho, ampliando así la base de datos de clientes.

Los bancos que adopten plataformas de Banca Abierta y sumen esta tendencia a sus procesos de transformación digital, estarán dirigiéndose hacia la era de la transferencia y uso de los datos para la mejora de la experiencia del cliente, una escena que ya están experimentando grandes entidades financieras de todo el mundo.

La colaboración es necesaria para empujar mejores y mayores oportunidades. La clave será el trabajo conjunto para desarrollar nuevas soluciones y canales de distribución, a fin de crear beneficios con el foco de atención puesto en el usuario.

Recordemos que la Portabilidad Financiera no es un nuevo escenario de competencias entre productos, sino entre experiencias.