En la era del open data es cada vez más necesario entender cómo tu organización puede intercambiar información vía APIs, y qué puede lograr con ello

Los datos han tomado relevancia en los últimos años con un despliegue de iniciativas gubernamentales y de mercado relacionadas al open data, y los actores del sector financiero no han tardado en comprender el valor que este activo ofrece para agregar servicios – y sumar clientes felices.

Para abordar las potencialidades que ofrecen las arquitecturas abiertas, es necesario atender el eje que hace posible esta tendencia en un mundo cada vez más interconectado: las APIs.

¿Qué son las APIs?

Interfaces de programación de aplicaciones – APIs, por sus siglas en inglés – son una manera estandarizada para que los sistemas tecnológicos entre dos instituciones intercambien información, de forma segura.

Las APIs abren accesos a la oferta tecnológica de terceros, sin conocer el código fuente o complejidad del sistema de la contraparte. Es decir, simplemente crean una conexión de un software a otro, sin brindar detalles del otro medio.

Parte de la evolución actual en el sector financiero consiste en agregar a su oferta de servicios productos y funcionalidades de otras empresas y, de la misma manera, proporcionar soluciones propias a través de terceros. Al sumar nuevas funcionalidades a sus canales digitales, un banco, un comercio minorista o un transportista puede hacerse más relevante para sus clientes.

Las APIs son la base de esta expansión.  

¿Cómo se usan las APIs?

Hay abundantes casos de uso de APIs, y con muchos de ellos estamos en contacto a diario, sin ni siquiera saberlo. 

Un ejemplo son las aplicaciones del clima en nuestro teléfono. No es que Google o Apple hayan instalado sensores meteorológicos en todo el mundo. Sucede que sus aplicativos emplean APIs para acceder a las predicciones de un tercero, como The Weather Channel.

Adicional a ello, también son una herramienta muy útil para los desarrolladores de tecnologías, particularmente dentro de la industria financiera, ya que pueden usarse como una cobija para ocultar la complejidad de un sistema.

Los desarrolladores de canales digitales de la banca no tienen que preocuparse por configurar una conexión WiFi desde cero para cada sistema operativo de una computadora o un teléfono diferente. Las APIs aligeran estas labores, mientras que también pueden comunicarse con los sensores de los acelerómetros o GPS, para activar funciones de geolocalización de gastos.

En pocas palabras, las APIs permiten que los desarrolladores, y por ende las empresas, sean más eficientes en la creación de soluciones.

Revisemos el caso de una plataforma de pagos digitales como PayPal. Una tienda online puede conectarse a su API, y de manera muy fácil, generar un carrusel de pagos donde sus clientes encontrarán múltiples métodos de compra, sin exponer sus datos personales.

Su funcionamiento radica en que una vez que presionamos el botón de pago, la aplicación envía una solicitud de “pedido” a la API de PayPal especificando el monto a pagar junto con otros datos de la operación. Luego, una ventana emergente autentica al usuario y confirma su compra. Finalmente, la API envía la confirmación del pago al portal que está haciendo la venta.

¿Quiénes deben desarrollar estrategias de APIs?

En Europa y cada vez más en Latinoamérica, la regulación del open banking obliga a las entidades financieras a usar APIs para exponer la información de sus clientes – con su permiso y de manera segura. Así generan un ambiente de promoción de servicios, pagos y productos adecuados a cada persona, creados en espacios colaborativos.

Sin embargo, su propósito va mucho más allá que una obligación regulatoria. Las APIs también representan un valor comercial único porque amplían las formas de conexión con potenciales socios, mientras rentabilizan el uso de los datos.

Un ejemplo de ello son las instituciones que ofrecen Bank as a Service (BaaS) y White Label Banking a otras compañías de variadas ramas, como gigantes minoristas que buscan servicios financieros para facilitar transacciones en sus apps.

También, al ser la API una tecnología habilitadora de información, brinda el beneficio del análisis de datos para ofrecer productos y servicios más personalizados a través del estudio de los hábitos de compra y navegación, o el uso de tarjetas de crédito.

¿Cuánto debo cobrar por data via APIs?

Las APIs son una herramienta para crear nuevos modelos de negocio, por lo que es importante desarrollar una estrategia comercial robusta.

Las estructuras principales de comisión se pueden agrupar en dos modelos: un precio por cada uso o de forma mensual.

En el primer modelo, los terceros pagarán solo por lo que utilicen y sus ingresos estarán más relacionados con sus costos. A modo de fijar un precio por el acceso, el proveedor primero debe implementar un proceso de supervisión de uso, a fin de comprender cómo los terceros la emplearían.

En cuanto al valor monetario, la métrica deberá estar directamente relacionada con la función que su institución le haya otorgado.

Definir la estrategia de comercialización es cada vez más relevante. El mercado global de las APIs se situó en US$ 1.100 millones en 2018. Se prevé que crezca a una tasa compuesta anual (CAGR) de más del 22% durante 2019-2024, para alcanzar los US$ 3.600 millones en 2024, de acuerdo con una previsión de la firma de investigación de mercado Research and Markets.

La transferencia de datos via APIs se está convirtiendo rápidamente en un negocio importante.

Andy Tran