Los bancos que ayudan a sus usuarios a entender y fortalecer su situación financiera son los que ganan más clientes fieles a largo plazo.       

¿Cómo es la primera pantalla que ve un usuario al ingresar a su app bancaria? Si lo que se muestra es un listado de sus transacciones, puede ser que su banco se esté perdiendo una gran oportunidad. Este espacio es un terreno altamente valioso, por lo que vale la pena hacer esfuerzos para optimizarlo.

La primera pantalla de la app ofrece una oportunidad para fortalecer el vínculo que tiene la institución con el cliente, ayudarle con su situación económica y, por ende, mejorar el rendimiento financiero. Por tanto, es importante considerar ofrecer un tablero de información -un dashboard– cuando el cliente entre a su cuenta a través de la aplicación móvil o web. Estas herramientas están poco a poco tomando relevancia en los aplicativos bancarios debido a que ofrecen una visualización de los datos que pueden ser entendidos en segundos.

En lugar de mostrar un desglose de ingresos y egresos, los dashboards modernos son elementos de seguimiento y de elaboración de presupuestos en tiempo real que ayudan a los usuarios.

Los clientes pueden obtener información relevante de sus finanzas como estado de cuenta, ingresos y gastos mensuales, saldo disponible mensual y diario, presupuesto por categoría (o por meta), entre otros historiales. Todo en un solo vistazo.

En suma, con un dashboard, el banco proveerá a sus clientes una visión más clara y transparente de su dinero, a la vez que lo educa financieramente y establece una relación de confianza con ellos.

Dashboard: elementos innovadores para incluir

La inclusión de dashboards financieros en las apps móviles puede ayudar a los usuarios en la toma de decisiones financieras no transaccionales. Para lograrlo es necesario apostar por un diseño y desarrollo que combine dinamismo, información relevante y asesoramiento humano.

El dashboard debe ser integral, interactivo y conectado a toda la información disponible sobre la vida financiera del usuario, además de contemplar metas, estilos sociales y preferencias personales. Esto le permitirá brindar datos personalizados, cercanos y actualizados.

Entre las tendencias que los bancos están manejando se encuentra la gamificación, la cual tiene el objetivo de cambiar comportamientos. Esta herramienta “es un 75% de psicología y un 25% de tecnología”, según dijo Gabe Zichermann, coautor de Gamification by Design.

¿Cómo aplicarla? Un ejemplo es una puntuación de bienestar dinámico, que se ajuste en tiempo real en función de las necesidades y actividades de cada usuario. Este indicador ofrecería información sobre gastos fijos, metas de ahorro, deudas por cancelar, entre otros. Se podría agregar también cómo algunos factores -como nuevas deudas o gastos efectuados en tiempo real- mejoran o perjudican este bienestar financiero.

Si lo que se busca es llevar la experiencia más allá de la información, existe la opción de sumar un programa de recompensas – otra estrategia de gamificación.  De esa manera, la institución ofrece beneficios o descuentos a sus clientes cada vez que su situación financiera mejore o cuando cumpla metas de ahorro.

A fin de hacer esta interacción bidireccional, podría sumar un chatbot de comunicación donde un asesor sugiera recomendaciones para mejorar el puntaje, o simplemente ayude a obtener más información sobre el flujo financiero.

Otra forma de ofrecer un dashboard diferenciado es incluyendo otro tipo de servicios que se ajusten a las necesidades de cada usuario. Por ejemplo, si exhibe un panel con las metas de ahorro para un viaje, o la compra de un auto, puede compartir una experiencia más transaccional permitiéndole buscar opciones de vuelos o promociones en concesionarios automotrices. Este agregado puede efectuarse a través de APIs.

Optimización UX del dashboard

Hasta el momento, hemos dado a conocer que el objetivo de un dashboard es ofrecer un vistazo integral sobre el estado financiero de un usuario, acompañado de información útil que le permita tomar decisiones.

Hay cientos de formas en las que puede representar un conjunto de datos, desde una forma tabular, un gráfico circular o detallado, pero muchas veces la variedad termina perjudicando la elección. Lo mejor en este punto es que se enfoque en la simplicidad y lectura fácil.

Si se están utilizando formularios tabulares, por ejemplo, este diseño debería ser el mismo para toda la información que se presentará. Si se prueban múltiples estructuras para cada conjunto de datos, estos pueden ser confusos e inconsistentes.

Además, llenar el tablero con información puede no ser una gran idea después de todo, es mejor mantenerlo al mínimo. Los usuarios, de cualquier manera, profundizarán en estos si están interesados en ellos.

En términos de lectura, por ejemplo, ¿cuál preferiría un usuario leer? ¿US$ 84 389,95? ¿O 84 mil dólares? Evidentemente lo último. La manera en que hablamos con el cliente define la forma en la que se comporta, y ahí radica la importancia de trabajar en conjunto con un UX Writing.

Antes de elegir algún diseño, se debe recordar que el formato no se trata de datos, sino de comunicar información. Si se considera primero a los clientes, automáticamente se sabrá qué tipo de diseño le ayudará a entender las cifras.

Los datos, por más fríos y duros que sean, deben ser presentados como si los dijera un humano, por lo que se deberá emplear un lenguaje simple y natural. Con el tablero, se le explica al cliente su situación financiera. Y con eso, puede crearse una relación de confianza.