Después de sumar millones de personas al sistema financiero durante la pandemia, las billeteras digitales ahora abren una nueva puerta de inclusión: los comercios

En el último año, las billeteras digitales han tomado un rol más protagónico en las finanzas personales de los usuarios, permitiendo fomentar la inclusión financiera entre la población a nivel global. Hoy, la próxima frontera yace en los pequeños comercios, el motor de la economía.

Son múltiples los desafíos a superar para ampliar la inclusión financiera, como la competencia con el dinero en efectivo, las comisiones de transacción y la puesta en marcha de innovaciones en el segmento de los pagos digitales. Para comenzar, es una realidad que el efectivo sigue siendo el medio de pago predominante, pero no precisamente en los grandes retailers –donde hay múltiples métodos de adquisición electrónica o digital al alcance-, sino, por el contrario, en los mercados de cercanía.

Para los comercios de proximidad, el pago con dinero en efectivo es todavía un canal imperante, no porque carezcan de una cuenta bancaria o porque haya resistencia a la adopción de formatos digitales, sino más bien porque la puerta de acceso no ha podido ser adecuada a su condición minorista de transacción.

Es importante reconocer que, si nos enfocamos en ampliar la adopción de pagos digitales en los comercios, potenciaremos la inclusión financiera. Es un efecto multiplicador sencillo y poderoso: mientras más empresas cobren a través de billeteras digitales, más consumidores utilizarán estos canales en lugar del efectivo.

Retos de inserción comercial a superar

La razón de la baja penetración de pagos electrónicos o digitales reside en los elevados costos de comisión por transacción. En Latinoamérica, por ejemplo, las tasas de gestión por cada transacción oscilan entre un 7% y un 10% de retención sobre el monto de la factura; es decir, son cantidades elevadas que no corresponden a la realidad de los pequeños negocios ubicados en la base de la pirámide impositiva.

Por este motivo, algunos comercios de proximidad aún continúan evitando las nuevas tecnologías de pago y optan por resguardar su oferta tras el efectivo. Si bien muchos de los consumidores ya tienen billeteras digitales en sus smartphones, faltaría más aceptación por el lado de las tiendas para superar la atracción del efectivo.

La solución se encuentra en las nuevas tecnologías. Hoy el mercado financiero tiene a disposición servicios que están demostrando flexibilidades de comisión, innovación en los procesos de onboarding y un UX amigable, que vaacorde a las necesidades de los pequeños comercios.

Por ejemplo, el auge de los códigos QR para facilitar pagos va de la mano con el uso creciente de billeteras digitales, y es un elemento importante en la incorporación de las PYMES al sistema financiero formal.

Los QR podrían estimular el crecimiento de los pagos inmediatos, sobre todo para regiones como América Latina, donde las redes de transacción tradicional -como los terminales de punto de venta -(POS)- no han alcanzado una posición dominante.

De hecho, el empleo del QR se perfila como un medio de transacción más económico y simple, tanto para adquirientes como para los comerciantes.

El beneficio para los comercios es claro: hablamos de costos operativos más bajos, porque no es necesaria la implementación de un POS, ya que pueden hacer uso de su teléfono inteligente para realizar la aceptación del pago.

Incluso si se trata de un comerciante que no tiene un smartphone, la impresión de su código QR personal será suficiente para que los clientes puedan realizar los pagos con las cámaras de sus teléfonos.

De esta manera, el QR -además de universalizar el pago digital-, trabajaría sobre aquel ecosistema que aún no ha logrado conquistar a los pequeños comerciantes y que ha ralentizado su bancarización.

Interoperabilidad y la competencia entre las billeteras

Si bien cada billetera digital opera de una manera independiente -con sus propios procesos para captar la información y canalizar las transferencias– es posible contemplar una estrategia que permita abarcar a todos los actores bajo un mismo sistema.

Hablamos de proyectos de interoperabilidad, que apoyan a la masificación de las transferencias y pagos a través de billeteras digitales. En América Latina, México y Brasil lideran la práctica de interconexión, arrojando resultados de integración de toda la base de la pirámide comercial.

El beneficio concreto para los comercios es que les habilita múltiples opciones de cobro con menores tasas de comisión por transacción. Esto atrae también a los consumidores, los cuales tendrán a mano billeteras móviles para todo tipo de uso financiero.

Los bancos también se benefician en este marco. Al empujar a los canales digitales de pago, los costos operacionales ligados al dinero en efectivo se verán reducidos.

Por lo tanto, para cerrar el círculo de inclusión financiera con todos los actores involucrados en el sistema, es necesario promover nuevas opciones de cobro digital entre los comercios.

La idea es no dejar a nadie fuera de la escena, sino habilitar puentes de conexión que permitan sumar a las masas económicamente desatendidas por años. La inclusión del segmento minorista se posiciona como una puerta potencial para que personas y comerciantes se habitúen a emplear servicios financieros digitales.

Andy Tran