Los pagos digitales avanzan hacia un esquema más diverso de soluciones donde la data y la seguridad son piezas clave para continuar vigentes.

A medida que más consumidores adoptan los pagos sin contacto, son nuevos los desafíos a superar.

La competencia por aumentar los pagos a través de canales digitales está abarcando otros nichos. Los pequeños negocios están sumándose a la tendencia, pero aún son necesarios otros esfuerzos para acelerar esta adopción.

En el 2020, la falta de preparación frente a la exigencia de transacciones sin contacto quedó en evidencia. La búsqueda de pagos simples, rápidos e integrados formó parte de la nueva normalidad y muchas empresas aprovecharon el momento para impulsar sus transformaciones tecnológicas.

En este proceso de transformación digital la actualización es clave, pues sigue siendo un requisito de vigencia en el mercado, en especial en un escenario donde aumentan los competidores y las necesidades de usuarios y comerciantes cambian constantemente.

De esta manera, los bancos deben apuntar por la madurez tecnológica en pagos, profundizando sus estrategias y apoyándose en tecnologías de vanguardia: los datos, los tokens y la capacidad de diversificar la gama de funcionalidades de un producto.

Uso de datos como nuevo enfoque

Parte de la llamada madurez tecnológica en el ámbito de los pagos está respaldada por el empleo de datos, los cuales están abriendo oportunidades a la banca, más allá de los servicios tradicionales.

La capacidad de pagos de todo tipoes el nuevo aspecto de valor en los pagos móviles, en gran medida porque muchos de los jugadores aún no han priorizado este tipo de servicios, y también porque permiten recopilar datos de otros productos y servicios que los usuarios utilizan en su día a día.

Podemos ver el caso de Google Pay, por ejemplo. Si bien no es una entidad financiera como tal, maneja una estrategia de agrupación y selección datos de sus usuarios, para -más tarde- vincularlos a publicidades específicas. Todo ello bajo la sombra de millones de datos basados en transacciones.  

Los datos -en los procesos de pago- se reúnen, se procesan, se comparten y se emplean de forma digital, no solo a bajo costo, sino a mayor escala.

Es precisamente esta capacidad – de acceder a la masa de la data y de analizarla para obtener nuevos conocimientos de los consumidores – el elemento que está abriendo oportunidades como modelos financieros comerciales personalizados.

Tokenización de pagos

Desde el apartado de la seguridad, la tokenización en los pagos está mejorando la experiencia del pago digital gracias al reemplazo de datos sensibles por la generación de códigos, mejor llamados tokens.

Usualmente, la tokenización ha estado ligada al uso de tarjetas de débito o crédito al momento de hacer una compra en línea. En este caso, esta herramienta sustituye los datos de la tarjeta del usuario y a cambio ofrece un token cifrado de extremo a extremo.

En el ámbito de los pagos móviles a través de las billeteras digitales, esta tendencia está marcando un ritmo similar. En vez de almacenar directamente la información de la tarjeta, el wallet procede a reemplazar los datos por un código tokenizado. De esta manera, los datos originales de la tarjeta no pueden extraerse por estafadores informáticos.

Cabe resaltar que la tokenización también se perfila como un facilitador de pagos, pues actúa como una función de vinculación inmediata y directa, al quedar almacenada en el móvil.

Diversificación de soluciones

La proliferación de nuevos actores en el ecosistema financiero está cambiando las necesidades de los usuarios en cuanto a los procesos de pagos móviles, lo que a su vez estaría elevando las exigencias para los bancos tradicionales.

Ante este hecho, no siempre es viable la capacidad de invertir en la infraestructura necesaria para estar preparados para el futuro en los pagos, sino más bien apostar por la colaboración o asociación con otras empresas de tecnología, cuyos pasos están sumando millones de usuarios a sus canales de pago.

En este punto, si bien la madurez tecnológica es necesaria, lo es también la madurez competitiva, la cual se inclina hacia el trabajo conjunto con otras compañías.

Las alianzas entre empresas de tecnología y entidades financieras a través de modelos de banca como plataforma son un ejemplo de ello.

En este sentido, las API de pagos se están empleando para brindar una experiencia con menos fricciones, a la vez que ofrece una variedad más generosa de métodos de pagos. Además, pueden proporcionar acceso a informes en tiempo real y actualizaciones del estado de los pagos, lo que ayuda a eliminar la necesidad de rastrear si se ha recibido o enviado un pago.

Conforme pasa el tiempo, estas y otras estrategias evolucionarán hacia unas más nuevas y complejas, por lo que es tiempo de que las entidades bancarias apuesten por la prueba y error de adopción. Quienes se sumen al cambio con más rapidez, junto con una propuesta sólida de valor competitivo, serán los negocios que experimenten una mayor rentabilidad en el futuro.

Andy Tran