La tercera fase permitirá a los usuarios de Pix hacer pagos fuera de la plataforma de su banco, lo que facilitará las compras digitales

La transformación de los medios de pago y el desincentivo del uso de efectivo es el telón para la tercera fase del Open Banking en Brasil, ahora con nueva fecha de arranque para finales de octubre.

Brasil es la nación latinoamericana que muestra mayores avances en materia de finanzas abiertas, y antes de finalizar el año, planea tener su plataforma totalmente desplegada.

Esto permitirá a los clientes compartir discrecionalmente su información con las instituciones financieras reguladas por el Banco Central de Brasil (BCB). También se espera que la puesta en marcha abra oportunidades de negocios para los bancos y las fintech, mientras mejora la experiencia de los usuarios.

Para esta tercera etapa programada para el 29 de octubre, se prevé el comienzo del servicio de iniciación de transacciones de pago Pix por instituciones no financieras, lo que permitirá realizar pagos fuera de la plataforma del banco del usuario. Es decir, estamos ante el principio de la apertura de la operabilidad.

Actualmente, los usuarios pueden usar Pix para pagar en sitios web o vía apps, redes sociales o mensajería. Solo se necesita copiar los datos de un código QR y salir de la plataforma para luego abrir la aplicación de su banco y pegar la información allí para completar la transacción.

Sin embargo, con esta nueva figura del iniciador de pago, ya no será necesario ir por este camino, siempre que la tienda online se haya incorporado al servicio. En la misma aplicación se habilitará una pantalla de la institución financiera del cliente en la sección de pagos, la cual solicitará una autenticación de parte del usuario para completar la compra.

De esta forma, el uso de Pix para pagos digitales resultará mucho más sencillo y presentará menos fricciones, sin necesidad de salir de la órbita de la compra.

Motivaciones del Open Banking en Brasil

Se espera que el despliegue de la cuarta y última etapa empiece el 15 de diciembre.

Pero la revolución del Open Banking no ha llegado por sí sola. Responde a una serie de factores que han evolucionado en los últimos años en Brasil, como una mayor conectividad por uso de dispositivos móviles, así como la alta bancarización que alcanza un generoso 70%, según datos de hasta 2020.

Pero eso no ha sido lo único. La pandemia también trajo consigo cambios en los hábitos financieros de los usuarios, generando una modificación en la conducta de pagos con dinero en efectivo, reflejando un retroceso de un 20% en su uso, solo del 2019 al 2020.

Paralelamente, la tendencia a usar el teléfono móvil como medio para realizar compras online ha colocado a Brasil como el segundo país de América Latina que más utiliza este dispositivo para tal fin, solo por detrás de Colombia, según datos de Accenture.

Aunado a ello, en noviembre del 2020, el Banco Central implementó el Sistema de Pago Instantáneo (SPI). Esta infraestructura conecta diferentes proveedores de servicios de pago en Brasil. Y es aquí donde el concepto Pix toma sentido y forma.

Pix lleva como bandera la interoperabilidad, y un respaldo de neutralidad liderado por el BCB.

Con la solución, Brasil estaría asegurando su ingreso a un sistema de pagos abiertos, sin discriminación y fácilmente desplegable a todo tipo de personas, sin considerar la cuenta financiera que posea.

La gratuidad del sistema también lo vuelve altamente atractivo para los usuarios, elevando el acceso a los pagos digitales y democratizando las finanzas para todos. Si bien las instituciones financieras participantes podrán cobrar una comisión por cada transacción, el BCB ya ha advertido que mantendrá una postura vigilante.

Retos para las instituciones financieras

A pesar del buen contexto que acompañará a la práctica, el Open Banking también tendrá desafíos por atender, en cuanto a confianza, seguridad y experiencia de usuario.

No obstante, como hemos visto con el crecimiento de los pagos digitales en Brasil y la motivación que han mostrado los jugadores por elevar sus estándares de UX en sus procesos de desarrollo, las expectativas para superar estos desafíos también son elevadas.

Para ello será necesario continuar con la aceleración tecnológica por parte de las entidades y seguir atendiendo las nuevas necesidades demandadas por los usuarios digitales.

Otros de los retos es que los bancos implementen las APIs del Open Banking para proporcionar los datos a los iniciadores de pagos, mientras que, por el lado del comercio, estos deben estar homologados como entidad de transacción de pagos (ITP, por sus siglas en portugués).

La rapidez en este entorno se convertirá en un desafío, ya que quienes más rápido adopten PIX y las APIs, más rápido van a generar engagement con sus clientes.

Sumado a ello, la usabilidad también se volverá más relevante, sobre todo en el apartado de la autenticación donde el usuario no querrá salir del entorno de pago para verificar su identidad, sino que valorará una experiencia sin fricciones como la biometría facial, por ejemplo.

Con Pix y la posibilidad de compartir los datos, Brasil gozará de dos grandes herramientas para avanzar en un camino de flexibilidad y mayor acceso a servicios financieros.

En este sentido, se espera que el open Banking genere muchas oportunidades de negocios para la banca, además de espacios de competencia que motiven el desarrollo. Pero las instituciones que tendrán éxito serán las que pongan el foco central en los clientes.

Y no solo se tratará de usar las nuevas prestaciones para crear mejores productos y servicios, sino también para personalizar las soluciones y la experiencia.

Andy Tran