A fin de incrementar la inclusión financiera en zonas rurales, la tecnología juega un papel clave en el control de seguridad y generación de datos

La tecnología financiera, los datos y su análisis, están deconstruyendo los productos y servicios de la banca y haciéndolos más personalizados y fáciles de usar.

Esto ayuda no solamente a las personas de las grandes ciudades, sino también abre una puerta para atender a las más de 123 millones de personas que viven actualmente en zonas rurales de América Latina y el Caribe.

Así que, ¿cómo se puede aprovechar la tecnología para expandir los servicios financieros en comunidades aisladas? Aquí ofrecemos 5 ideas.

  1. Empezar por los pagos

Los pagos digitales son esenciales para que la banca pueda acercarse a estos clientes potenciales en zonas rurales. Y basados en la data que generan se puede diseñar una huella transaccional para el usuario, dando paso eventualmente a otros servicios como el crédito.

Para aprovechar este primer peldaño de inclusión financiera que son los pagos, se deben contemplar productos con comisiones bajas para proveedores y consumidores. Asimismo, las transacciones deben viajar a través de sistemas potentes y sólidos, capaces de soportar volúmenes ingentes de transacciones en zonas distantes.

El costo de las transacciones digitales debe ser muy bajo o igual a cero, para fomentar la demanda, competir con la informalidad, y llegar rápidamente a una masa crítica de usuarios. Además, deben ser seguras y rápidas, para generar confianza entre los nuevos usuarios.

Una vez captados los clientes con productos sencillos de pagos y ahorro, se puede pensar en el desarrollo de herramientas y servicios adicionales.

  1. Crear con el cliente en mente

Es primordial ofrecer productos que encajan con las necesidades específicas de los clientes.

Los pagos transfronterizos ilustran un buen ejemplo, en vista que muchas personas en zonas rurales reciben remesas y podrían beneficiarse de soluciones fluidas y sencillas.

Lo mismo para los créditos y seguros agrícolas. Los bancos tienen la oportunidad de ofrecer seguros que puedan ayudar a aumentar la productividad de los agricultores, y así enfrentar de mejor forma los obstáculos naturales, en momentos en que la cobertura por cambio climático gana auge en el mundo.

En este sentido, los microcréditos son una solución que puede generar un gran empuje en comunidades rurales. Para ello, los teléfonos serán muy importantes.

Utilizando algoritmos especializados, los proveedores pueden analizar información no tradicional, como frecuencia de recarga de planes móviles, puntualidad en el pago de servicios o perfiles de redes sociales para construir el perfil crediticio de un cliente que no ha tenido acceso previo a préstamos o cuentas.

  1. Inclusión y educación al unísono

La banca digital acelera las oportunidades de incluir financieramente a las personas que todavía no forman parte del sistema bancario, pues es fácil de usar y a diferencia de la sucursal, viaja en el bolsillo del usuario a través del dispositivo móvil; algo muy conveniente en las zonas rurales.

Pero el esfuerzo de las instituciones financieras por fomentar la inclusión debe ampliarse  no solo a la posibilidad de abrir cuentas de forma remota y 100% digital, sino que también deben educar a los usuarios para sacarle el mejor provecho a sus productos. La tecnología puede crear interacciones oportunas y de bajo costo a través de mensajes de texto, tutoriales y estrategias de gamificación en aplicaciones y portales.

Por ejemplo, en Colombia, a los receptores de programas de ayuda monetaria en zonas rurales, que además eran en su mayoría mujeres, se les prestaron tablets cargadas con contenido entretenido para aumentar sus habilidades digitales y financieras. Dos años después, todavía se podían observar resultados tangibles y positivos en su salud financiera, según recoge un estudio del Global Partnership for Financial Inclusion (GPFI) del G20.

La sencillez, la seguridad y la oferta de una buena experiencia de usuario (UX) también incidirán en el nivel de uso y aceptación que tendrán estas herramientas.

  1. Asistencia financiera en todo momento

Tras lograr la conexión con la banca digital, las entidades financieras tienen una oportunidad de introducir hábitos que permitan al usuario controlar sus gastos y cumplir sus objetivos, de una forma simple.

Algunas funcionalidades de pago digital pueden apalancar esta práctica en beneficio de los usuarios. Así, a través de depósitos automáticos, asistentes virtuales, sistemas de objetivos específicos y recordatorios periódicos, se puede ayudar al cliente a tener una mejor salud financiera.

Estos instrumentos también permiten administrar la volatilidad de los flujos de efectivo, aumentar la producción (en caso de comerciantes y agricultores) y mejorar la resistencia a shocks macroeconómicos, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

  1. Llegar lejos con corresponsales

Los corresponsales no bancarios juegan un rol importante al establecerse como intermediarios en el ofrecimiento de servicios financieros básicos.

Estos puntos de conexión pueden ser tiendas de abarrotes o gasolineras cuyo fin es la administración de efectivo, aunque modelos más avanzados también pueden incluir la distribución de otros productos como créditos.

Los establecimientos resultan sostenibles para la banca a fin de no invertir en sucursales, mientras acercan canales de acceso a las zonas rurales. Asimismo, también tienden a reducir el número de viajes costosos y el riesgo que implica la movilización de efectivo entre puntos alejados.

En resumen, los servicios financieros digitales derrumban barreras de acceso físico e inclusión financiera, mientras fortalecen los puntos de contacto para generar aprendizajes útiles para los usuarios en zonas rurales. Esto genera beneficios a partes iguales para consumidores e instituciones.

 

 

Andy Tran