A medida que la banca migra a infraestructuras más ágiles y abiertas, los pagos entre fronteras se hacen más fáciles en un entorno de colaboración

Aunque hablar de banca digital es cada vez más recurrente, lo cierto es que aún existen servicios anclados en el pasado y los pagos transfronterizos o cross-border son un ejemplo.

No obstante, la tecnología parece empezar a marcar un mejor ritmo, para que la complejidad de códigos como IBAN (International Bank Account Number) o BIC (Bank Identifier Code) desaparezcan próximamente.

En tiempos actuales, el éxito o fracaso de una buena estrategia de lealtad se consigue a través de procedimientos rápidos y sencillos. Las entidades financieras deben adaptarse a un esquema digital pues esto marcará su vigencia en un mercado donde los competidores son cada vez más diversos.

Entonces, resulta paradójico que la banca apunte a aumentar su efectividad y rapidez, mientras continúa solicitando al usuario ubicar los 24 números que componen el IBAN para realizar una transferencia transfronteriza que debe esperar 48 horas, en el mejor de los casos, para que el dinero llegue a su destino.

Ante este panorama, diversos jugadores, sobre todo fintech, han tomado liderazgo en la transformación de las transferencias internacionales y están facilitando y modernizando el procedimiento de los pagos transfronterizos sosteniéndose en la tecnología.

¿Qué viene y cómo enfrentar el tema? Aquí algunas ideas para la banca.  

Los códigos que desaparecerán

Si seguimos la línea de simplificar las operaciones de los usuarios, los códigos IBAN o BIC están destinados a desaparecer. El próximo reto de la banca es hacer que estas combinaciones sean invisibles o pasen a un segundo plano, en el cual los clientes no estén obligados a conocerlos.

Para esto, la institución debe transformar su negocio y dejar a un lado los métodos numéricos que se sostienen en tecnologías heredadas y apuntar a una digitalización nativa, es decir, reinventar sus procesos con el fin de ofrecer servicios que se sincronicen con un cliente que percibe al mundo como una gran red.

Para realizar transferencias transfronterizas el cliente solo debería hacer un swipe y autenticar la operación con biometría, mientras que el banco se ocupa de que el dinero viaje en un proceso ágil y seguro.

Un sistema financiero diverso e inclusivo

La tecnología ha impulsado la oferta y diversificación de productos financieros, ampliando las oportunidades de salir al mercado para otros players que están retando la hegemonía de los bancos en sectores como los pagos cross-border.

Las fintech, a través de sistemas de pagos rápidos y con comisiones bajas, están ganando terreno. De hecho, en el periodo prepandemia ya estaba creciendo la tendencia de adopción entre los consumidores de la región, con porcentajes promedio de uso de 68% en Perú, México, Argentina, Chile y Brasil, según un estudio de la Cepal publicado el 2020.

Además, los productos ofrecidos por empresas de tecnología financiera se han enfocado en atender sectores sociales donde la banca tradicional ha tenido poca incidencia y son quienes generalmente reciben remesas.

Esta realidad pone en relieve la necesidad de la banca de atender a la base de la pirámide, a medida que las entidades se vuelven más digitales y verdaderamente inclusivas. Al promover el aumento de la bancarización de la población de América Latina, la banca será más efectiva como intermediaria en los envíos de dinero, pues podrá brindar esta solución a más personas.

Pagos invisibles e integrados

Ahora hablemos de llevar el sistema de pagos transfronterizos a otro nivel. Imaginemos pagar un producto o servicio a alguien que está en otro país con una nota de voz en la aplicación de nuestro banco o que exista una pestaña de “hacer pago” en cada correo electrónico que enviemos.

Alcanzar este nivel de funcionamiento exige que los bancos se conviertan en proveedores de tecnología y logren integrarse en la vida digital de los usuarios, creando oportunidades de hacer pagos cross-border desde aplicaciones, portales, o incluso, el videojuego preferido del cliente -todo con confianza y seguridad en la operación-.

Las finanzas integradas (embedded finance) abren posibilidades de expansión para la banca y fomentan su presencia en plataformas o marcas no financieras que son visitadas por los clientes.

Una persona en el extranjero podría pagar los servicios básicos de su familia que está en otro país, programar una compra a crédito y encontrar a su banco en diversas marcas, canales o productos importantes para su entorno familiar.

Así pues, a medida que la tecnología cambia la rutina diaria de las personas, los bancos necesitan adaptarse a estas nuevas tendencias y abandonar los procesos heredados que ralentizan sus procedimientos.

Los pagos transfronterizos deben dejar de ser un dolor para los usuarios y un área desatendida por la banca para convertirse en una experiencia ágil, sencilla y segura.

Andy Tran