La autenticación con biometría reduce significativamente la posibilidad de suplantación, además de mejorar el UX y acelerar los pagos

Pagar no debería ser un proceso engorroso. Al contrario, los usuarios demandan esquemas de compra cada vez más fáciles y tan naturales como apuntar un comando de voz o presentar el rostro frente a la pantalla del móvil.

Para ello, los pagos biométricos ofrecen mayor seguridad y mejoran la experiencia de usuario pues validan la transacción rápidamente haciendo uso de rasgos únicos analizados por tecnología, sin vulnerar la identidad del cliente.

Un 93% de las personas se plantea utilizar al menos un método de pago alternativo el próximo año, según un estudio de Mastercard realizado en 18 mercados. Esto incluye operaciones usando biometría, con criptomonedas, sin contacto y con código QR.

El mismo sondeo también encontró que las personas tienen un alto nivel de confianza en la autentificación con rasgos físicos. Por ejemplo, un 69% de los consumidores argentinos se siente más seguro al validar una compra con tecnología biométrica que al introducir un código PIN.

La biometría permite comparar características físicas y patrones de comportamiento de un individuo y, aplicado a la banca digital, sirve para confirmar la autenticidad de una transacción con acciones muy fáciles como usar la huella dactilar o mirar a una cámara.

La seguridad de los pagos biométricos

Una ventaja de los pagos biométricos es la casi nula posibilidad de robo de identidad. La tecnología de verificación con huella digital, rostro o voz llega a niveles de seguridad por arriba del 99% y en el caso de biometría del iris la precisión es total, pues reduce la posibilidad de suplantación de identidad a cero. 

Poner estas tecnologías al alcance de los clientes permite a los bancos ofrecer seguridad, un valor apreciado, sobre todo cuando el robo de cuentas bancarias aumentó un 20% en 2020, según cifras de Kaspersky.

Con los pagos biométricos, los usuarios ya no tienen que aprobar compras con códigos CVV impresos en la parte posterior de su tarjeta, una práctica altamente peligrosa ya que los números del plástico pueden quedar expuestos muy fácilmente.

Además, si utilizamos la autenticación de múltiples factores, la biometría se puede combinar con otros métodos de verificación como la tokenización, y así, aumentar su nivel de seguridad.

La tokenización consiste en cifrar continuamente la información de una tarjeta, eliminando las oportunidades de que los datos reales del plástico puedan ser duplicados o sustraídos. Esto es particularmente importante porque, aunque el ecosistema de pagos es cada vez más virtual, las tarjetas de débito y crédito siguen estando al centro de las operaciones. Incluso los pagos desde billeteras virtuales muchas veces están conectados a una tarjeta.

El despliegue de los pagos biométricos dependerá del desarrollo de la infraestructura financiera en los próximos años y de las soluciones de proveedores de software, así como del avance de la regulación en cada mercado. 

Pero es una tecnología que ha probado su fortaleza en los procesos de onboarding digital y que está lista para su siguiente caso de uso. 

Menos fricción con pagos biométricos

Los pagos biométricos tienen la capacidad de reducir la fricción al momento de hacer una compra, ya que con solo “mirar”, un usuario puede ser autenticado y confirmar una operación al mismo tiempo. 

La reducción del contacto genera una mejor experiencia en dos niveles: por ser un proceso más simple y por evitar los temores relacionados al COVID-19.

Y a través de métodos de pago más simples, se promueve el uso de dinero móvil sobre el efectivo, lo que tiene efectos positivos sobre el acceso a servicios bancarios e inclusión financiera.

El efectivo ha reducido su presencia en el mundo, pero todavía hay muchos espacios de crecimiento para las instituciones financieras. 

La rapidez es fundamental para promover el uso de pagos electrónicos, no podemos olvidar que se compite contra el efectivo, un medio –que al menos a los ojos del consumidor- es muy eficiente.

Cuando el cliente deja de firmar un comprobante y no inserta su clave por operación, aumenta la eficiencia de las operaciones, tanto para los usuarios y comerciantes, como para la empresa que ofrece el producto o servicio.

En un abrir y cerrar de ojos, la expansión de los pagos biométricos será una realidad porque además de ser conveniente, brindan una experiencia positiva, rápida y segura, tres elementos que los bancos deben capitalizar. 

Andy Tran