Atender las exigencias de los niños y jóvenes obliga a las instituciones financieras a adaptarse rápidamente a sus costumbres, canales y formas de comunicación.

Las generaciones Z y Alfa nacieron en un entorno completamente digital, por ende, demandan que la interacción con sus instituciones financieras sea virtual, directa y enriquecedora. En pocas palabras, buscan aliados que los ayuden en la planificación de su futuro.

Los Gen Z o centennialls son el grupo de los nacidos entre 1995 y 2010, aproximadamente. Mientras que a los nacidos luego del 2010 se les conoce como Alfa. Ambos han mostrado un gran interés en las finanzas desde edad temprana.

Hace ya unos años que los primeros están entrando a la fuerza laboral y empezando a generar patrimonio propio, por lo que requieren nuevas herramientas de ahorro y préstamos. Haber sido testigos de hechos económicos cruciales, como la crisis financiera del 2008 y la pandemia, los ha hecho más propensos al ahorro y las inversiones, según un sondeo de WGSN, una firma global de tendencias de consumo.

Por su parte, los alfa, apenas están acercándose a la adolescencia, pero desde muy pequeños han tenido contacto con dispositivos digitales y manejo supervisado de dinero.

De acuerdo con estudio de Insider, la mayoría de los jóvenes en Estados Unidos reciben su primer teléfono inteligente antes de cumplir los 12 años, y con ellos acceden a herramientas de finanzas personales, por lo general a través de redes sociales y sus fin-fluencers.

El uso del internet y el smartphone es crucial para estos grupos. Por ejemplo, en España casi el 100% de la población entre 16 y 24 años asegura ser usuario de la red global y la disposición de móviles alcanza el 68,7% en niños y adolescentes de 10 a 15 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística publicado a fines de 2021.

 

Productos financieros juveniles

Atender financieramente a los jóvenes implica un proceso de adaptación por parte de la banca, que debe adecuarse a su rápida demanda de información. Es necesario tomar en cuenta que son grupos acostumbrados a la comunicación directa a través de plataformas digitales, prefieren no depender del efectivo para sus transacciones y  solucionar sus problemas de la forma más instantánea posible.

En este sentido, hay algunos ejemplos interesantes sobre bancarización temprana utilizando productos dinámicos, como wallets. En la Argentina, el Banco Provincia de Buenos Aires creó Cuenta DNI 13/17, una caja de ahorros dirigida a jóvenes entre esos años y tan solo en su primer mes de operaciones sumó a 50.000 usuarios.

La cuenta digital se vincula a una tarjeta de débito que les permite realizar pagos instantáneos a través de una interfaz dinámica, intuitiva y segura, algo que es muy valorado por los jóvenes.

La idea detrás del producto es ofrecer una herramienta a los nativos digitales para que puedan operar únicamente con su celular.

La institución financiera vio una oportunidad en una regulación emitida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que autoriza la apertura de cuentas para menores, con el objetivo de fomentar la educación financiera en adolescentes y promover el uso de medios de pago electrónicos.

Ciertamente una cuenta para niños es una poderosa herramienta educativa, pues los padres pueden usar la tecnología para establecer límites de gasto y planes de ahorro, mientras activan notificaciones cuando el plástico o billetera son utilizados.

Avizorando esta tendencia, Scotiabank también lanzó el producto Cuenta Kids en Perú, donde un adulto puede abrir una cuenta de ahorros mancomunada con un menor de edad y autorizar al banco para que le entregue una tarjeta de débito.

El producto busca promover el ahorro y le entrega una tarjeta física con un límite de gasto diario de US$ 50, con la que también puede retirar dinero en cajeros automáticos.

 

Neobancos: una propuesta para jóvenes

Y para los adolescentes, los bancos digitales están especializándose en la entrega de productos financieros de forma amigable, sin fricciones y a través de Internet, el canal preferido de los jóvenes.

Estas entidades, que por lo general no tienen sucursales físicas, usan el teléfono móvil como medio para acercarse a su público objetivo y tienen como principal ventaja la experiencia de usuario y el ahorro de tiempo. 

En España, el neobanco Imagin se coloca en el primer lugar de preferencia en la Generación Z, mientras que Revolut, un neobanco británico, ocupa el puesto 5, según un estudio publicado en abril por Smartme, una empresa de investigación de mercado.

En el caso de Brasil, el mayor mercado latinoamericano, la tendencia se repite. El 54% de los  Millennials y Centennials en ese país aseguraron preferir los neobancos, reportó un estudio de Mambu, proveedor de tecnología cloud para empresas.

No obstante, la investigación contrasta que en el resto de los países de Latinoamérica abordados para el estudio, donde la preferencia fue inversa, ya que la mayoría de los jóvenes de México, Colombia, Chile, Argentina y Perú prefieren a los bancos tradicionales –siempre y cuando su oferta digital sea conveniente-.

Es así como los bancos que adapten sus estrategias y tecnologías a favor de soluciones digitales que hagan match con usuarios jóvenes, mantendrán su lealtad.

 

Andy Tran