Las finanzas inmersivas serán centrales en el desarrollo de este nuevo mundo virtual, catalizando pagos y otras operaciones que serán fundamentales en la economía digital

 

Primero, debemos entender que el metaverso es un mundo digital inmersivo, donde las personas pueden realizar todo tipo de actividades: desde conocer nuevos amigos, colaborar en un proyecto y hasta realizar operaciones financieras.

Combinando realidad aumentada, realidad virtual y avatares holográficos en 3D se recrean espacios de manera vívida y a los que se accede utilizando dispositivos como lentes de realidad virtual, computadores o tabletas.

Aunque está todavía en desarrollo y no ha alcanzado su verdadero potencial, este parece ser el futuro no solo de Internet, sino de la banca digital.

Grandes compañías como Microsoft, Meta, Google o Epic Games vienen trabajando en nuevas aplicaciones que sean funcionales en este entorno. Pero no solo los gigantes tecnológicos tienen una gran oportunidad en el metaverso.

Los bancos jugarán un rol clave como facilitadores de las transacciones virtuales, las que se esperan se multipliquen de manera considerable.

Ya se realizan transacciones con montos destacables de obras de arte en formato de NFT (non fungible tokens), que son activos digitales basados en tecnología blockchain, lo cual impide que sean replicados.

También podemos encontrar operaciones de bienes raíces. En 2021 se transaccionaron unos 500 millones de dólares en islas virtuales, y en 2022 se calcula que las ventas se duplicarán, según datos de MetaMetric Solutions, una consultora del metaverso.

Estas ciudades digitales serán un punto de encuentro para que los comercios promocionen una gran variedad de productos a un público global, como ropa para avatares, objetos para juegos en línea o conciertos exclusivos. También de artículos físicos, comprados en el metaverso y enviados hasta la puerta de los hogares.

Un estudio realizado por Gartner prevé que en el 2026 al menos el 25% de las personas interactuarán en el metaverso durante una hora diaria, realizando actividades como clases virtuales, juegos con amigos o compras.

Finanzas inmersivas

Una reciente investigación de Citi GPS concluye que el metaverso se augura rentable y de amplio alcance, pues podría alcanzar una valorización de entre 8.000 y 13.000 billones de dólares en el 2030.

Como se ve, este nuevo mundo virtual requerirá de un sistema económico confiable para dinamizarlo. Se prevé que en él confluyan múltiples tipos de dinero -virtual y tradicional-, como criptomonedas, monedas estables (stablecoins), monedas digitales de bancos centrales (CBDC) y también dinero fiduciario.

El estudio de Gartner además revela que el 47% de los dirigentes de bancos creen que sus usuarios utilizarán el metaverso como canal alternativo para sus transacciones financieras.

Los juegos online, y la compra de artículos para potenciarlos, se ven como uno de los principales casos de uso para los pagos electrónicos en los próximos años, debido a que se beneficiarán de una experiencia inmersiva y multijugador. Aunque no son el único.

Los desarrolladores están trabajando para que eventualmente confluyan todo tipo de actividades en este ambiente; como salud, marketing, comercio o diseño.

En este sentido, bancos españoles como CaixaBank, Santander y BBVA ya cuentan con programas de investigación y productos de ensayo, para operar próximamente en el metaverso. Y el estadounidense JP Morgan Chase inauguró una sucursal en el metaverso de Decentraland, una de las plataformas de realidad virtual más populares.

Los pagos serán la puerta de entrada para este universo, mediante billeteras digitales que funcionen con criptomonedas y dinero. Luego seguirán operaciones más complejas como préstamos. De hecho, actualmente ya hay empresas aprobando hipotecas usando NFT como colaterales, para quienes deseen comprar “terrenos” digitales.

Oportunidades del metaverso

Las finanzas inmersivas ayudarán a potenciar la atención del servicio al cliente, pues abren un medio de contacto 24/7 de una manera más cercana, aunque remota. El poder interactuar con los empleados de las instituciones por medio de avatares, genera cercanía, sin la necesidad de salir de casa.

Así mismo, el metaverso facilitará un espacio para los programas de educación financiera, con la habilitación de aulas virtuales, siempre disponibles. Por ejemplo, en la sucursal de JP Morgan expertos utilizan sus avatares para dictar charlas sobre criptoeconomía.

También es una oportunidad para la industria financiera de seguir desarrollando productos, procesos y soluciones con tecnología blockchain de forma segura.

La captación de nuevos clientes también será posible, pues el metaverso elimina las barreras geográficas, mientras genera una gran fuente de datos sobre los clientes; algo fundamental para la personalización de la oferta.

Todo esto crea un reto para la banca: estar preparada.

Es necesario plantearse la necesidad de invertir en investigación y desarrollo de productos adaptados a este contexto.

En primer lugar, es fundamental abordar la seguridad, habilitando herramientas para identificar eficazmente a los usuarios.

Por otro lado, mientras más personas se unan a esta realidad, más se expandirá, generando límites confusos entre la apertura de datos y la privacidad de los usuarios. Las entidades deberán encontrar el punto justo para promover el aprovechamiento de los datos, sin perder la confianza de sus clientes.

La educación financiera es otro factor que debe analizarse y abordarse, para lograr una correcta inclusión de todos los grupos sociales.

Este nuevo mundo promete romper las barreras físicas y digitales, creando un lugar de encuentro donde todos puedan interactuar, comprar, vender y crear productos y servicios.

Así, la metaeconomía seguirá creciendo y con ella, la necesidad de organizaciones flexibles que ayuden a las personas a disponer de sus recursos de forma instintiva, eficiente y ágil.

 

Andy Tran