La combinación de nubes públicas y privadas no solo trae oportunidades de negocio para la banca, también nuevos retos de seguridad

Los entornos híbridos, donde la interacción de datos entre nubes privadas y públicas se realiza de forma segura, son cada vez más relevantes, ya que el avance del open banking abre la oportunidad para explorar nuevos modelos de negocio colaborativos.

Países como Brasil, México, Chile y Colombia están avanzando a distintas velocidades con la implementación de sus modelos de banca abierta, lo que habilitará la portabilidad de los datos y motivará la competencia. Se prevé que surjan nuevos casos de uso que incluyan un conjunto amplio de productos como hipotecas, préstamos, inversiones y pensiones.

Esta tendencia global hacia los datos abiertos exige respuestas flexibles y rápidas por parte de la banca, con una integración con la industria y los distintos actores no financieros. Sobre todo, debemos pensar en la habilitación de entornos híbridos, que combinan nubes públicas y privadas, y se posicionan como imprescindibles para el intercambio de información consentida por el usuario.

Este panorama exige la adaptación de la banca a una estructura abierta y colaborativa que deja atrás la idea de que los registros financieros le pertenecen a una sola entidad.

La oportunidad del Banking as a Service

Según la firma Forrester, 2022 será el año en que las finanzas abiertas cambiarán -sin retorno- los servicios financieros, principalmente a través de modelos embebidos. Es decir, con la incorporación de productos y servicios bancarios en aplicaciones móviles y procesos comerciales de terceros.

En este sentido, el Banking as a Service (BaaS) resulta ser una oportunidad de rentabilidad para los bancos que deben estar dispuestos a adaptarse a entornos híbridos y redirigir su estrategia digital como proveedores tecnológicos de terceros y como soporte regulatorio de respaldo.

Hasta hace pocos años abrir los datos bancarios para el consumo de otras industrias era impensable. Hoy, mantenerlos cerrados no es una opción. Los entornos híbridos combinan nubes públicas con infraestructura compartida, nubes privadas y recursos on-premise para conseguir la agilidad que necesita una institución para ser competitiva.

En esta línea, el BaaS requiere de alianzas a distintos niveles y que la entidad financiera se convierta en un distribuidor para empresas dirigidas a diversos grupos etarios o económicos. Así, la tendencia se convierte en una oportunidad de expansión y escala para todos los involucrados: crear una banca que impacta a 360 grados y da soluciones a diversos emprendimientos o empresas.

Por ejemplo, el Banco BV de Brasil utiliza las finanzas embebidas para ofrecer servicios de liquidación bancaria a la billetera digital del programa de lealtad de Ultra, la segunda distribuidora de combustible del país. Asimismo, el banco se asoció con el marketplace Portal Solar y se convirtió en el financista exclusivo para las compras de paneles solares a través del portal.

Esta mirada expande el alcance de las entidades financieras y lo adapta a un entorno híbrido de colaboración e integración, mientras que la banca convierte en aliados a otras empresas enfocadas en diversos segmentos que tal vez no estén entre su público natural.

La seguridad como valor

Trabajar en ecosistemas híbridos exige un cuidadoso intercambio de datos consentidos, por eso la banca debe garantizar el correcto uso de la información que su usuario le confió.

La seguridad en el ecosistema financiero es un valor incalculable para bancos y clientes debido a que la ciberdelincuencia y la piratería informática acechan.

Estados Unidos y Alemania encabezan la lista de los países que recibieron mayores amenazas de ciberdelincuentes en 2020, seguidos por España en el tercer lugar, según un ranking de IronHack. México se encuentra en la posición 12 a nivel mundial y es el primero de América Latina.

Esto pone en relieve la urgencia de crear entornos seguros en tiempos de avance de las finanzas abiertas.

La banca tiene capacidad para capitalizar la bandera de la seguridad a través del desarrollo de tecnologías robustas. En un entorno de intercambio de información entre nubes públicas y privadas, quien pueda garantizar a los usuarios que sus datos están protegidos se pondrá delante de la fila.

En este sentido, las instituciones pueden crear “túneles” seguros para exponer sus API (interfaz de programación de aplicaciones) fuera del firewall corporativo privado y así aprovechar las ventajas de las nubes públicas, con el fin de realizar un transporte correcto de la data sin riesgos de filtración.

Este entorno híbrido exige la adaptación de la banca a un contexto heterogéneo donde puede aprovechar sus recursos y los del ecosistema para ampliar sus oportunidades de negocio, mientras gana prestigio como garante de la seguridad de los datos financieros.

Andy Tran