Pese a los esfuerzos, la conectividad a Internet sigue siendo una de las barreras más grandes para el despliegue de las transacciones electrónicas en zonas rurales 

La implementación de pagos digitales fuera de línea es una alternativa para la inclusión financiera de las zonas rurales alrededor del mundo, lugares donde la conectividad a Internet sigue siendo baja. .  

De acuerdo a un estudio publicado en agosto de 2021 por el Banco Mundial, apenas 4 de cada 10 latinoamericanos de zonas rurales, de un total de 123 millones estimados, tienen opciones de conectividad, cifra que contrasta con el 71% de la población de las zonas urbanas.  

En otras regiones también persisten las disparidades sustanciales en el acceso a Internet entre las áreas urbanas y rurales. Por ejemplo, en 2019, solo el 59% de los hogares rurales en Europa tenían acceso a banda ancha fija, en comparación con el 86% de los hogares en todas las áreas en general. A finales de 2018, en Estados Unidos, la disponibilidad era del 77,7% en las zonas rurales, frente al 94,4% en total, según un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).  

Esta realidad limita las transferencias de dinero digital, entre otros aspectos financieros. 

En este contexto, el desarrollo de tecnologías que permitan pagos electrónicos fuera de línea se convierte en una oportunidad para la banca en su interés de captar nuevos mercados desatendidos en poblaciones en geografías remotas.  

¿PUEDEN EXISTIR LOS PAGOS DIGITALES SIN CONEXIÓN A INTERNET?

Hoy en día encontramos alternativas desarrolladas por empresas que, aunque no son ampliamente conocidas, ya empiezan a promover esta metodología offline. 

En la India, donde el 65% de la población es rural, la Corporación Nacional de Pagos empezó la experimentación de pagos sin conexión en enero de este año bajo el nombre de UPI Lite, con el cual se permite realizar transacciones de bajo monto. 

Una de las opciones que encabeza esta tendencia es SIM Overlay, que amplía las funciones de la tarjeta SIM y la habilita para hacer pagos sin contar con datos de Internet. Otra tecnología es OTA (over the air) que permite actualizaciones en red sin contar con acceso a bandas 3G o 4G.  

Estas iniciativas se sostienen en otras redes de comunicación que validan las operaciones sin necesidad de red.  

No obstante, existen otras soluciones que almacenan las transacciones por un tiempo hasta que la conexión se restablece.  

La empresa de tecnología financiera Square ha desarrollado el modo “sin conexión” en sus terminales de punto de venta.  

Aunque la solución fue diseñada para superar fallas temporales en la conexión, lo cierto es que permite que los pagos hechos con tarjetas se procesen automáticamente en un lapso máximo de 72 horas para validar la transacción, es decir, hasta que se reestablezca el servicio. 

Esta solución puede tomarse en cuenta para almacenar cobros en momentos de baja señal, aunque presenta el reto de no ser una solución total al problema de la limitada disponibilidad digital. 

OPORTUNIDAD PARA LA BANCA EN ZONAS RURALES 

Las instituciones financieras tienen la oportunidad de captar nuevos mercados apoyándose en soluciones fuera de conexión, mientras ayudan a llevar servicios básicos a las comunidades remotas que tanto los requieren. Y como sabemos, los pagos digitales son muchas veces, la puerta de acceso a otros productos digitales como cuentas y créditos.   

Por ejemplo, en Colombia, Mastercard presentó el programa Café Paga con el fin de “generar facilidad de acceso y consistencia en el uso de servicios financieros formales y plataformas digitales entre los productores de café”.  

La red global de tarjetas resalta que las herramientas digitales ayudan a los sectores rurales a realizar actividades cotidianas y fundamentales, como las recargas de teléfonos, sin tener que viajar hasta zonas municipales. 

También destaca que los pagos electrónicos establecen un “vínculo” entre los usuarios y sus entidades financieras, una conexión que ayuda a impulsar a las poblaciones económicamente más vulnerables, mientras se introduce al usuario a un mundo de posibilidades transaccionales. 

Cerrar la brecha entre las poblaciones rurales y urbanas es un desafío que sigue vigente. Apoyándose de las tecnologías que amplían la conexión a Internet o que buscan soluciones offline para superar las complejidades geográficas, los bancos pueden poner su granito de arena. 

Andy Tran