La biometría facial y dactilar es muy conocida, pero existe una tecnología aún más segura y con mejor UX que todos los bancos deben de considerar. Por Greynier Fuentes, Vicepresidente de Soluciones Digitales de Veritran

Mantener la seguridad al mismo tiempo de ofrecer una experiencia intuitiva son dos retos principales de la transformación digital de la banca.

Para convertir y retener clientes cada vez más digitales, se necesita ofrecer una experiencia de usuario a la par con los grandes proveedores de servicios tecnológicos como Netflix o Uber. Sin embargo, la seguridad es uno de los principales factores que preocupa a los usuarios al momento de utilizar alguna plataforma digital. Esta inquietud parece estar bien fundada pues, según datos expuestos por especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se estima que la pérdida por delitos cibernéticos ascienda a US$6 billones este año.

Ante este problema, nuevas herramientas digitales como la tokenización y la autenticación biométrica se perfilan como alternativas que ofrecen mayor seguridad en la banca móvil. La biometría biológica, es decir, el reconocimiento basado en rasgos físicos, se apunta con especial relevancia. Hablamos de la identificación facial, la huella dactilar o el reconocimiento del iris.

Si bien la identificación facial y dactilar son tecnologías ya conocidas, la biometría del iris podría ser la más usada a futuro, por ser aún más segura.

Seguridad y conveniencia

Para los bancos, la ventaja de apostar por la autenticación por biometría de iris es doble: brinda una seguridad alta y una experiencia del usuario muy sencilla.

En cuanto a la seguridad digital, la posibilidad de suplantación de identidad con esta tecnología de autenticación es cero. El iris supera por seis veces los puntos distintivitos de una huella dactilar, no cambia durante la vida y es un órgano interno protegido. Incluso, si te operas la vista, el iris no es modificado.

Además de garantizar la seguridad de sus clientes, otro elemento de importancia es su sencillez de uso, pues permite validar la identidad de una persona entre millones de usuarios en menos de tres segundos. A pesar de su eficacia, la biometría del iris es poco invasiva.

Del mismo modo, esta tecnología es totalmente compatible con los tiempos actuales porque podría prevenir la difusión de contagios de COVID-19, ya que es un método de identificación 100% contactless.

Por otro lado, de masificarse el uso de la biometría de iris, cambiaría notablemente la experiencia del usuario al validar su información. Esa estructura milenaria de que todo pase por nuestras manos quedaría atrás.

Para el usuario, la experiencia será casi de ciencia ficción. Imaginen que, para ingresar al metro o para pagar las cuentas, ya no sería necesario portar en la mano una tarjeta o un móvil. Con una validación rápida, sin contacto y con el “esfuerzo” de mirar, se podrían autorizar distintas transacciones. Esta es una experiencia mejorada en la cual ya no hay de por medio un dispositivo wearable, más bien, aprovechamos algo tan natural como dirigir la mirada.

Biometría del iris: tecnología del futuro

A pesar de estos beneficios la biometría de iris es todavía la menos usada en la banca digital.

En parte, esto es el resultado de la disponibilidad de la tecnología para los usuarios. Por el momento, pocos modelos de smartphone cuentan con cámaras que escaneen el iris. Si bien esto podría cambiar en los próximos años, la tecnología ya se puede aplicar en transacciones presenciales, sean en una sucursal o al momento de realizar un pago físico.   

Sin embargo, por sus características de seguridad y UX mencionadas líneas arriba, la biometría del iris será clave para el sano desarrollo de las finanzas digitales a largo plazo.

No se debe esperar la ola para subirse a ella. Todo lo contrario, los bancos tienen que promover la marea y difundir el reconocimiento de iris como tecnología de autenticación, integrándola en susprocedimientos y ofreciéndola a los usuarios que tengan los teléfonos apropiados.

Adoptar el reconocimiento de iris como tecnología de autenticación es el próximo paso casi obligado para el sector financiero.

Andy Tran