Optimizar el proceso de onboarding y analizar datos alternativos permite otorgar préstamos digitales personalizados a más clientes

Si bien la adopción de cuentas digitales se aceleró en los últimos dos años, esto no necesariamente es sinónimo de un aumento en el acceso al crédito virtual; aunque sí pone sobre la mesa las oportunidades que tiene la banca para seguir desarrollando vías de financiamiento.

En la actualidad, hay más de 850 millones de cuentas móviles registradas en 90 países, con transacciones de US$ 1.300 millones por día, de acuerdo con cifras del Banco Mundial. Estas son la base para ofrecer productos más sofisticados, como el crédito. 

Los préstamos digitales se diferencian de los formatos clásicos porque utilizan tecnología para registrar, calificar, aprobar y distribuir los otorgamientos de manera eficiente y muchas veces -casi- instantánea: la aprobación a menudo se da en menos de 72 horas.

Para su aprobación se consideran cada vez más los datos no tradicionales, como consumos digitales y pago de cuentas, para determinar la solvencia del solicitante, además de la información financiera tradicional, como puntajes crediticios e información de cuentas bancarias. 

Pero para abordar una estrategia efectiva es necesario considerar aspectos clave, como un onboarding digital fluido y el despliegue de tecnologías que permitan “seguir” las transacciones del cliente dentro y fuera de las aplicaciones financieras, con el fin de conocer sus hábitos de consumo y, por ende, su capacidad de pago.

Todo inicia con un onboarding digital

Para poner los préstamos digitales al alcance de los usuarios, el banco debe tener la capacidad de registrar a sus clientes en un proceso virtual, seguro y que cumpla con todas las exigencias regulatorias. 

El onboarding digital es un proceso para registrar nuevos usuarios en línea, que se ajusta a los nuevos hábitos bancarios, y que exigen atención remota a demanda del cliente. 

Una buena alta ofrece agilidad, facilidad de uso y rapidez, lo que impacta favorablemente en la experiencia de usuario (UX) y en los procesos administrativos del banco. Si el onboarding se desarrolla sin sobresaltos, las posibilidades de retener al cliente crecen sustancialmente.

El aliado para el registro digital de clientes es el smartphone. Se estima que para el 2025 el 80% de usuarios móviles de América Latina tendrá un teléfono inteligente, según GSMA Intelligence.

Este procedimiento también puede generar información adicional del solicitante que puede ayudar a conocerlo mejor y aumentar su posibilidad de acceder a un préstamo digital. Por ejemplo, su lugar y tiempo de empleo o su nivel de ingresos.

El potencial de las billeteras electrónicas para el crédito

Para ampliar la oferta de préstamos digitales, la banca digital ofrece una ventaja importante. 

Una billetera digital facilita los pagos cotidianos para los clientes. Pero la herramienta no solamente les ayuda en su día a día, sino también recolecta datos alternativos que pueden ser útiles al momento de solicitar un crédito. Un correcto análisis de estos movimientos permite conocer financieramente a los clientes y ampliar la posibilidad de otorgamiento.

Con tecnologías como Inteligencia Artificial (IA), Machine Learning, automatización y ciencia de datos, las entidades pueden convertirse en bancos inteligentes, afinar los perfiles de los usuarios y mejorar su capacidad de predecir tendencias y necesidades.

Confirmar que un usuario tiene un empleo formal y genera cierta cantidad aproximada de dinero es muy limitado para dibujarlo –financieramente- de cuerpo entero. 

Por ejemplo, en Latinoamérica uno de cada dos trabajos surgidos en la pandemia es informal. Además, en el primer trimestre de este año, alrededor del 76% de los trabajadores independientes y algo más de un tercio de los asalariados, eran informales, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.

Pero un trabajador independiente puede hacer uso oportuno de un crédito y demostrar que es un buen pagador.

Por lo tanto, explorar datos alternativos puede generar mejores termómetros económicos: confirmar si el usuario paga puntualmente sus servicios básicos, el alquiler o la escuela de sus hijos, son registros de valor que permiten actualizar la información financiera de las personas tras el impacto del COVID-19.

Un análisis rápido para acceder a préstamos digitales que se adapten a los ingresos y gastos de cada cliente impacta positivamente en la experiencia de usuario, pero esto exige que los bancos modernicen sus procesos de análisis de datos.

Andy Tran